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viernes, 31 de octubre de 2008

Ahora

Ahora, que no te siento.
Ahora que las frases llegaron a su vencimiento.
Que los gritos y desprecios, se perdieron en el silencio.
Y en mi vida, hay mas espacio.
Ahora que la brisa, que viene del mar, me acarician las mejillas,
Sin lágrimas, que emborronen mis ojos tras las mirillas.
Las flores lloran, desde tu balcón.
Por que, no reciben más, que la luz de tu triste corazón.

Ahora, que no te veo.
Ahora que ya no te creo.
Que los rayos del sol, pasan entre las nubes, para abrir los barrotes de este penal.
Dándome un aire puro, limpio, a lo que antes fue una cruel tortura sentimental.
Ahora que los sueños y promesas incumplidas desaparecieron,
No necesito ya, tu compasión, tu aliento, ni siquiera tu evaluación.
Guardaré todo ese odio, en el cajón de tu recuerdo.
Junto a las fotos, haber si un día aprendes a valorar, lo que hoy me muerdo.

Ahora, que te falta, el aliento.
Ahora que ya, no estoy atento.
Que en la cama, tu cabeza da mil vueltas a tu vida, sin dejarte dormir.
Te exaltas, gritas, te quemas, sumida en el dolor de tus ganas de sobrevivir.
Ahora que las noches son un continuo cúmulo de recuerdos, de lloros sin sueño.
Donde ves, como tu mundo se hace cada vez más profundo y pequeño.
En tu pecho, tus entrañas se devoran entre ellas.
Y tú, pobre de ti, te cuelgas medallas.

Ahora que estas sumida, en tu invento.
Ahora, que no sabes de donde sopla el viento.
Que vives en un mundo, de ilusiones y temores, donde ya perdiste tus valores.
Convirtiéndote en moneda de cambio, por favores.
Ahora que no tengo que aguantar tus cambios de humor, puedo respirar.
El nudo que dejaste en mi garganta ya lo he podido soltar.
Así que tú, continua viviendo en tu mundo irreal.
Por que yo, ahora soy singular, Atrás quedo lo plural.

Ahora, que empiezo a reír
Ahora, que comienzo a vivir.
Donde las noches me dejan dormir placidamente, hasta las frescas mañanas.
Interrumpidos los sueños, solo por los sonidos, siempre bellos de las campanas.
Ahora, que no escucho tus actitudes y reproches de niña mimada.
Que te corroe el miedo, al darte cuenta que, para mí ya no eres nada.
Y sumida en tu bobada de una patada abriste la caja de Pandora.
Ahora, ¿que quieres ahora?


Valentín Ancin.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sigue escribiendo amigo mío
que pones palabras a lo que miro
a lo que vivo, a lo que lloro
Y me alegro tanto, que puedas ya
dormir tranquilo...