Vistas de página en total

viernes, 13 de mayo de 2011

El grito que vino del mar

Me dio un día por caminar,
por donde otros no caminan
y me encontré una guitarra,
con dos tristes cuerdas
en el barranco tirada
sucia, astillada y desilusionada
Y ahora me encuentro donde otros andan
Porque otros andan,
Y manchan y colillas tiran…
Simplemente por que otros tiran.
Y la arena la cubre…
Y el mar sube
Él se lo lleva, él lo esconde.

Pero yo me encuentro aquí…
en la orilla de mi playa
Junto a una sirena triste
desilusionada,
sentada en una roca,
con su cola mojada.
Y mirándome tocar mi guitarra
de dos cuerdas
antes abandonada.
Desliza por sus mejillas
Su vida, a la vez que canta
Una canción de una ballena
Que antes era la reina de los mares
Y en ellos jugando saltaba,
dando saltos espectaculares...
Y el hombre, siempre el hombre
La obligó a morir por estos lugares
Solitaria y desheredada.
Al sonido de las cuerdas
de una vieja guitarra abandonada.
Eso, me ha pasado por mirar
donde otros ni miran....
Por escuchar el grito
Que vino del mar


Valentín Ancin.

No hay comentarios: